Biblioteca Viva → Léxico hebreo y griego → Bara’
1. Significado básico
Bara’ es el verbo hebreo habitualmente traducido como «crear». En su uso creativo en la forma verbal Qal, posee una característica particularmente significativa: Dios es el sujeto de la acción. No se utiliza en este sentido para describir la actividad creadora humana (Koehler et al., 1994–2000; Davidson, 2015).
En hebreo bíblico, los verbos pueden aparecer en diferentes formas o troncos verbales que modifican la manera en que se expresa la acción. Qal es la forma más básica y, habitualmente, activa del verbo. Por tanto, cuando hablamos de bara’ en Qal nos referimos a su utilización fundamental como «crear», distinguiéndola de otros posibles usos derivados de la misma raíz.
HALOT sitúa dentro de su campo semántico sentidos como crear, producir o dar origen a algo. El Antiguo Testamento utiliza bara’ no solamente para la creación inicial del mundo y de los seres humanos, sino también para nuevas realidades, nuevas situaciones y actos transformadores que solo Dios puede realizar.
Davidson (2015) subraya que, en Génesis 1, bara’ describe una acción creadora propia de Dios, realizada soberanamente y sin esfuerzo. Sin embargo, el relato bíblico utiliza también otros verbos para mostrar que la actividad divina no consiste solamente en hacer surgir realidades nuevas: Dios forma, ordena, estructura y modela lo creado conforme a su designio y voluntad.
Esto anticipa algo importante:
el Dios que crea es también el Dios que da forma, orden y propósito a su creación.
2. Campo semántico
En su utilización teológica principal, bara’ puede referirse a:
- la creación de los cielos y la tierra (Gn 1:1);
- la creación de los seres vivientes (Gn 1:21);
- la creación de la humanidad (Gn 1:27; 5:1-2);
- actos divinos extraordinarios o nuevos (Nm 16:30);
- la creación y constitución de Israel como pueblo de Dios (Is 43:1, 7, 15);
- la transformación interior, como el corazón limpio pedido en Salmo 51:10;
- la producción de nuevas condiciones de restauración (Is 57:19; 65:17-18);
- la nueva creación escatológica, expresada en los «nuevos cielos y nueva tierra» (Is 65:17).
Este abanico de usos resulta fundamental.
El verbo conserva una referencia especial a la iniciativa creadora de Dios, pero aquello que Dios crea no tiene que ser siempre una realidad material que antes no existiera en ningún sentido.
Salmo 51:10 constituye uno de los ejemplos más claros. David ya posee un corazón, pero pide:
«Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio».
Por tanto, bara’ puede expresar también una acción transformadora de Dios que produce una realidad cualitativamente nueva.
3. En Génesis 1: la iniciativa pertenece a Dios
La primera frase de la Biblia comienza:
Bereshit bara’ Elohim…
«En el principio creó Dios…» (Gn 1:1).
El sujeto gramatical y teológico de la creación es Elohim.
Génesis no comienza explicando de dónde procede Dios ni presenta otra realidad divina con la que deba competir para crear.
Comienza con Dios actuando.
Esta sobriedad resulta teológicamente significativa.
En diferentes cosmogonías del antiguo Cercano Oriente, el origen del mundo podía explicarse mediante conflictos entre divinidades, genealogías divinas o luchas entre poderes cósmicos.
Génesis presenta una concepción profundamente diferente:
Dios crea soberanamente y sin rival divino.
No necesita vencer a un poder equivalente.
Habla.
Ordena.
Da forma.
Y la realidad responde a su palabra.
Salmo 33:6, 9 resume posteriormente esta lógica creadora:
«Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos…
Porque él dijo, y fue hecho;
él mandó, y existió».
Por ello, bara’ expresa no solamente origen, sino también dependencia radical de la creación respecto del Creador.
La realidad creada no contiene en sí misma su fundamento último.
Depende de Aquel que le da existencia.
4. Bara’, asah y yatsar: crear, hacer y formar
La Biblia utiliza varios verbos para describir la actividad creadora de Dios.
Bara’ — crear.
Asah — hacer, realizar.
Yatsar — formar, modelar.
Estos verbos pueden aportar matices diferentes, pero no deben transformarse artificialmente en categorías rígidas.
Génesis 1:26 dice:
«Hagamos [asah] al hombre…»
y el versículo siguiente afirma tres veces:
«Y creó [bara’] Dios al hombre…» (Gn 1:27).
Esto demuestra que bara’ y asah pueden referirse a una misma obra creadora contemplada desde perspectivas diferentes.
En Génesis 2:7, por otra parte, Dios forma (yatsar) al ser humano del polvo de la tierra.
El verbo evoca la actividad de quien modela deliberadamente una realidad material y destaca la implicación personal e intencional del Creador con la criatura.
Davidson (2015) integra estos diferentes verbos dentro de una visión más amplia de Dios como Creador y Diseñador. Génesis no presenta únicamente a Dios haciendo surgir la realidad mediante su palabra; lo presenta también dando forma, estructura, función, belleza y propósito a aquello que crea.
La actividad creadora divina incluye, por tanto, tanto la producción de nueva realidad como la organización y configuración de la materia conforme al designio del Creador.
La materia no aparece como una realidad autónoma que determine a Dios.
Dios la crea, la ordena, la estructura y la modela conforme a su voluntad.
Esto resulta particularmente visible en Génesis 2.
El ser humano es yatsar, «formado», del polvo de la tierra (Gn 2:7), y la mujer es descrita posteriormente mediante el verbo banah, «construir» o «edificar» (Gn 2:22).
La variedad verbal refuerza una misma convicción:
la creación bíblica es intencional.
No se trata únicamente de que algo exista.
Existe de una determinada manera y para un determinado propósito.
Por ello, debemos evitar dos simplificaciones:
bara’ ≠ simplemente «crear sin materia».
yatsar / asah ≠ actividades creadoras independientes de bara’.
Los distintos verbos describen aspectos complementarios de la obra del mismo Dios creador.
El relato completo presenta así una secuencia teológicamente significativa:
Dios crea → Dios forma → Dios ordena → Dios asigna función → Dios contempla la obra y la declara buena.
La creación bíblica no es solamente producción de existencia.
Es también existencia configurada según un designio.
5. Bara’ y la creación de la nada
Aquí necesitamos una precisión especialmente importante.
A veces se afirma:
Bara’ significa «crear de la nada».
Léxicamente, esta afirmación va demasiado lejos.
El verbo, por sí mismo, no especifica necesariamente el material —o ausencia de material— utilizado en cada acto creador.
Salmo 51:10 demuestra que puede utilizarse para una transformación en la que ya existe la persona y su vida interior.
Davidson (2015) señala precisamente que bara’, considerado aisladamente, no significa necesariamente creatio ex nihilo.
Sin embargo, esto no implica negar la creación de la nada.
La doctrina de la creatio ex nihilo se fundamenta en una lectura más amplia del texto bíblico.
Génesis 1:1 presenta a Dios como Creador de «los cielos y la tierra», expresión que puede abarcar la totalidad del universo creado. El relato no presenta una materia eterna independiente de Dios ni otro principio creador junto a Él.
En este marco, la creación depende enteramente de la iniciativa divina.
Por ello, metodológicamente resulta más correcto afirmar:
el campo semántico de bara’ identifica una acción creadora propia de Dios; el contexto de Génesis 1:1 y el conjunto del testimonio bíblico permiten comprender esa acción como el origen de una realidad que no es autosuficiente ni eterna junto a Dios.
La doctrina cristiana de la creatio ex nihilo es, por tanto, una conclusión teológica y canónica, no una simple definición del diccionario.
6. Bara’ más allá de Génesis: el Dios que crea también recrea
Una de las mayores riquezas del término aparece cuando seguimos su utilización más allá del relato de los orígenes.
El Dios que crea en Génesis continúa siendo presentado en el resto de la Escritura como Creador de nuevas posibilidades.
Salmo 51:10 — «Crea en mí un corazón limpio»
Este texto es especialmente importante para 10 Mandamientos para la Salud Mental.
Después de reconocer su culpa, David no pide simplemente:
«Ayúdame a comportarme mejor».
Pide:
«Crea [bara’] en mí, oh Dios, un corazón limpio,
y renueva un espíritu recto dentro de mí».
Aquí aparecen juntos dos de nuestros conceptos fundamentales:
leb — corazón
ruah — espíritu
y el verbo que introduce la transformación es:
bara’ — crear.
La utilización del verbo resulta teológicamente poderosa.
La restauración profunda no aparece únicamente como un esfuerzo de modificación externa.
David reconoce la necesidad de una intervención creadora de Dios en el centro de la persona.
Esto no significa que el individuo permanezca pasivo ni que los procesos humanos de cambio carezcan de importancia.
Significa que, dentro de la perspectiva teológica del Salmo, la renovación radical de la persona depende finalmente de la iniciativa divina.
Isaías — crear una realidad nueva
Isaías utiliza bara’ con particular riqueza teológica.
El lenguaje de creación se amplía desde los orígenes hacia la historia, la identidad del pueblo y la restauración.
Dios dice a Israel:
«Ahora, así dice Jehová, Creador tuyo, oh Jacob, y Formador tuyo, oh Israel: No temas…» (Is 43:1).
Aquí aparecen juntos dos conceptos:
crear y formar.
La creación se convierte en fundamento de pertenencia, identidad y esperanza.
Dios no solamente dio existencia a su pueblo.
Lo forma, lo llama por nombre y le concede una vocación.
El lenguaje creador alcanza después una dimensión escatológica:
«Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra» (Is 65:17).
El vocabulario de los orígenes se convierte así en lenguaje de restauración futura.
El Creador del principio es también el Dios de la nueva creación.
7. ¿Qué nos permite comprender acerca del ser humano?
Bara’ nos lleva hasta una afirmación antropológica anterior incluso a tselem:
el ser humano existe porque ha recibido la existencia.
No se crea a sí mismo.
La existencia precede a la autodefinición
Antes de que una persona pueda preguntarse:
«¿Quién quiero ser?»
existe una realidad anterior:
ya es alguien.
Ha recibido la existencia, el cuerpo, la capacidad de relación y una condición de criatura que preceden a todas sus decisiones posteriores.
La persona posee agencia real.
Puede elegir, cambiar, aprender, crecer y participar activamente en la construcción de su historia.
Pero no comienza desde cero.
Ser criatura significa ser dependiente
La criatura depende de Dios porque no contiene en sí misma la explicación ni la fuente última de su existencia.
Esa dependencia no es, en el diseño original, una deficiencia.
Es la condición propia de la criatura.
La autonomía absoluta no constituye entonces el ideal antropológico bíblico.
La existencia ha sido formada
La antropología bíblica no afirma solamente que el ser humano fue creado.
Afirma también que fue formado.
El lenguaje de yatsar introduce la idea de una criatura configurada deliberadamente.
El cuerpo, la relacionalidad, la capacidad de trabajar, amar, descansar, decidir y responder a Dios forman parte de una existencia diseñada.
La existencia posee intencionalidad
Si el ser humano es creado y formado, surge otra pregunta:
¿para qué ha sido creado?
Aquí bara’ conduce naturalmente a tselem.
Bara’ — la existencia es recibida.
Yatsar — la existencia es formada.
Tselem — la existencia posee dignidad y vocación.
8. En 10 Mandamientos para la Salud Mental
El libro comienza su antropología bíblica precisamente desde esta lógica.
Antes de hablar de síntomas, pensamientos, emociones, relaciones o espiritualidad, plantea una pregunta más radical:
¿Qué es el ser humano?
La respuesta comienza en Génesis:
es criatura.
Esto diferencia profundamente la propuesta del libro de una antropología exclusivamente autorreferencial.
El ser humano posee capacidad para conocerse, elegir, cambiar y construir aspectos importantes de su historia.
Pero no necesita inventar desde cero el fundamento de su valor.
Ese fundamento le precede.
La integración de los conceptos desarrollados en la Biblioteca Viva permite contemplar una arquitectura progresiva:
Bara’ — existencia recibida
Yatsar — existencia formada
Tselem — dignidad y vocación
Nefesh — existencia viviente concreta
Leb — centro interior
Ruah — dinamismo y orientación
Shalom — horizonte de integración y plenitud
Esta secuencia no pretende convertir las palabras hebreas en partes de un sistema técnico que el texto bíblico nunca formuló como tal.
Es una síntesis antropológica construida a partir de diferentes términos y pasajes bíblicos.
9. Implicaciones para la salud mental integral
Bara’ no es una categoría psicológica ni una técnica terapéutica.
Sin embargo, la antropología de la criatura puede dialogar significativamente con algunas tensiones contemporáneas en torno a identidad, control, rendimiento y sentido.
Una persona puede sentir que tiene que fabricarse completamente a sí misma:
construir su valor, justificar su existencia, alcanzar determinada versión de sí misma y controlar cada elemento de su futuro.
La antropología bíblica introduce otra posibilidad:
la existencia no comienza como tarea; comienza como don.
Esto no elimina la responsabilidad de crecer.
La sitúa sobre otro fundamento.
La criatura también posee límites
Ser criatura significa tener límites.
El ser humano necesita dormir.
Necesita alimentarse.
Necesita relaciones.
No puede controlar todas las circunstancias.
No puede anticipar completamente el futuro.
No puede evitar toda pérdida.
No puede sostener indefinidamente niveles ilimitados de exigencia.
Los límites no son necesariamente fallos del diseño.
Forman parte de la condición creada.
Esto conecta directamente con diferentes temas del libro, especialmente el descanso, el control, la ansiedad, la aceptación de la vulnerabilidad y el cuarto mandamiento.
Una cautela necesaria
No deberíamos utilizar esta teología para decir a alguien que su ansiedad, depresión o trauma desaparecerán simplemente por «aceptar que Dios lo creó».
El sufrimiento psicológico posee causas y mecanismos complejos.
La afirmación creadora cumple otra función:
ofrece un marco antropológico de pertenencia, dignidad, límite y sentido desde el cual la persona puede afrontar ese sufrimiento y recibir también los recursos humanos y profesionales que necesite.
10. Creación y restauración: una conexión fundamental para la Parte IV
Aquí bara’ adquiere una importancia extraordinaria para la arquitectura completa del libro.
Génesis 1 afirma:
Dios crea.
Salmo 51 pide:
Dios, crea de nuevo en mí.
Isaías anuncia:
Dios creará una realidad nueva.
Y el Nuevo Testamento desarrollará finalmente el lenguaje de la nueva creación.
Por ello, creación y restauración no son dos temas independientes.
La restauración puede comprenderse teológicamente como continuación de la acción creadora de Dios frente a aquello que la caída ha fragmentado.
En Salmo 51 encontramos:
Bara’ — «crea»
↓
Leb — «un corazón limpio»
↓
Ruah — «renueva un espíritu recto»
↓
Ruah divina — «no quites de mí tu santo Espíritu»
El texto concentra, casi en miniatura, buena parte de la antropología y de la teología restauradora de 10 Mandamientos para la Salud Mental.
Aquí encontramos una de las conexiones más profundas entre la Parte II y la Parte IV:
el Dios que crea al ser humano es también el Dios que puede restaurarlo.
11. Textos bíblicos principales
Génesis 1:1 — Dios crea los cielos y la tierra.
Génesis 1:21 — Creación de los grandes seres vivientes.
Génesis 1:27 — La triple utilización de bara’ subraya la creación de la humanidad a imagen de Dios.
Génesis 2:3-4 — Bara’ dentro del resumen de la obra creadora.
Génesis 5:1-2 — Dios crea al ser humano y lo bendice.
Números 16:30 — Dios realiza una acción nueva mediante bara’.
Salmo 51:10 — «Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio»: bara’ aplicado a la renovación interior.
Salmo 102:18 — Referencia a un pueblo o generación que será creado.
Isaías 40:26, 28 — Dios como Creador soberano.
Isaías 43:1, 7, 15 — Creación vinculada con identidad, pertenencia y vocación.
Isaías 45:7, 12, 18 — Dios como Creador del mundo y Señor de la historia.
Isaías 57:19 — Dios crea una nueva realidad en un contexto de paz y sanidad.
Isaías 65:17-18 — Creación de nuevos cielos, nueva tierra y una Jerusalén renovada.
12. Para profundizar
Davidson, R. M. (2015). The Genesis account of origins. En G. A. Klingbeil (Ed.), The Genesis creation account and its reverberations in the Old Testament (pp. 59–129). Andrews University Press.
Doukhan, J. B. (1978). The Genesis creation story: Its literary structure. Andrews University Press.
Doukhan, J. B. (2016). Genesis. Pacific Press.
Hamilton, V. P. (1990). The book of Genesis: Chapters 1–17. Eerdmans.
Hasel, G. F. (1974). The polemic nature of the Genesis cosmology. Evangelical Quarterly, 46(2), 81–102.
Koehler, L., Baumgartner, W., Richardson, M. E. J. y Stamm, J. J. (1994–2000). The Hebrew and Aramaic lexicon of the Old Testament (5 vols.). Brill.
Mathews, K. A. (1996). Genesis 1–11:26. Broadman & Holman.
Wenham, G. J. (1987). Genesis 1–15. Word Books.
